De estos viñedos proviene el Carmenere de la mezcla del tinto. “Al Carmenere le gusta el calor y si se sabe manejar el vigor de la planta y se cosecha lo más tarde posible anda muy bien”, explica el enólogo de Palo Alto, Héctor Urzúa.
Este campo se caracteriza por un relieve de lomajes suaves y por estar rodeado de cerros; además, posee suelos pobres y con restricciones de profundidad. El clima es secante interior, lo que significa que es muy caluroso en verano y muy frío en invierno. En tanto, las lluvias de concentran en pocos meses.
Durante el período de maduración, se presentan altas temperaturas, que en verano pueden llegar a 38 C, a la sombra. Estas máximas permanecen por un tiempo relativamente largo durante el día, por lo que resulta clave un adecuado manejo del riego y del desbrote con el fin de mejorar la retención de la humedad. En esta zona la oscilación térmica es de unos 20 C, lo que favorece la concentración de aromas.
